19 noviembre 2006

Todo el universo está en un vaso de vino

Un poeta dijo en cierta ocasión: “Todo el universo está en un vaso de vino”. Probablemente nunca sabremos en que sentido lo decía, pues los poetas no escriben para ser entendidos. Pero es cierto que si miramos un vaso de vino suficientemente cerca, vemos el universo entero. Están los objetos de la física: el líquido que se mueve y que se evapora dependiendo del viento y del clima, los reflejos en el vaso y nuestra imaginación añade los átomos. El vaso es una destilación de las rocas de la Tierra, y en su composición vemos los secretos de la edad del universo y la evolución de las estrellas. ¿Qué extraña ordenación de elementos químicos hay en el vino? ¿Cómo llegaron a formarse? Existen los fermentos, las enzimas, los substratos y los productos. Allí en el vino se encuentra la gran generalización: toda la vida es fermentación. [...] Aunque, por conveniencia, nuestras pequeñas mentes dividan este vaso de vino, este universo en partes -física, biología, geología, astronomía, psicología y demás- es bueno recordar que ¡la naturaleza no lo sabe!. Así que volvamos a situarlo todo en su sitio, sin olvidar en última instancia para que sirve. Permitámonos un placer final: ¡bebámoslo y olvidémoslo todo!

Richard P. Feynman “Seis piezas fáciles. La física explicada por un genio. Editorial Crítica, Colección Drakontos Bolsillo. ISBN-10:84-8432-846-5


Así era de estupendo el profesor Feynman en sus clases de “Introducción a la física” a los alumnos del primer curso del Caltech en 1961. Richard Feynman, el mejor físico teorico americano del s. XX, ganador de Nobel de Física en 1965 por su contribución al desarrollo de la electrodinámica cuántica, estudió también la física de la superfluidez del helio y cosas así de extrañas; colaboró en el proyecto Manhatan (en asuntos secundarios de cálculo y cosas así), declarado deficiente mental por el ejercito, gran conferenciante, excelente profesor, aficionado a locales de striptease y un tipo genial (tan genial que se merece una entrada más adelante).


Le encargaron en 1961 y 1962 dar las clases a los alumnos de primero de física, que se grabaron y se publicaron luego en tres volúmenes llamados “Feynman Lectures on Physics ”. El libro “Seis piezas fáciles” son exactamente eso, seis lecciones sin formulas ni grandes palabrejas donde da unas clases magistrales de física con sencillos ejemplos. Un gran profesor. Y un delicioso libro para introducirse en la física y en el propio Feynman.


Una anéctota sobre él. ¿Que le contestó a una madre que le escribió hablando del interes de su joven hijo por la física?:

Querida Sra. Chown, ignore los intentos de su hijo de enseñarle física. La Física no es la cosa más importante. La cosa más importante es el amor. Mis mejores deseos, Richard Feynman.

¡Bebámoslo y olvidémoslo todo!

SALUT!



6 comentarios:

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Estimado Olduvai:

Me encanto la frase de Feynman, tanto que te la voy a plagiar para hacer un post al respecto.

Gracias por la mencion de mi blog.

Saludos desde Mexico

Olduvai dijo...

Hola Juan Carlos:

Un placer tu visita por este rincón. Gracias por ello.

A Feynman hay que citarlo siempre. Cuanto más leo sobre él más fascinante me parece.

Por cierto ¿Te has fijado en el número de citas a Richard Feynman que hay en cualquier libro de divulgación científica?

Un abrazo transcontinental.

Oldu

Mab dijo...

Me ha encantado tu página!!!
Más porque adoro a Feynman, jaja...
Era un gran tipo.
Busqué someramente la otra entrada de Feynman que mencionaste,pero no la encontré, así que o busqué mal o no la has escrito, je.

En ese caso, esperaré ansiosa...

Felicidades por tu web, es genial!!

Hasta la próxima :D.

Olduvai dijo...

Hola Mab:

Muchas gracias por tus comentarios!!

La verdad es que aun no la he hecho la nueva entrada de Feynman, aun está pendiente.
Admiro su inteligencia transversal y su forma de vivir la vida.

Yo siempre digo que de mayor quiero ser Iggy Pop, pero si me desvío y llego a ser 1/100 parte de Feynman también estaría contento.

Un abrazo desde Tierra Chunga,

Oldu

comopompasdejabon dijo...

XXXIII
Embriagaos
Hay que estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la carga horrible del Tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin tregua.
Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, de lo que queráis. Pero embriagaos.
Y si alguna vez, en las gradas de un palacio, sobre la hierba verde de un foso, en la tristona soledad de vuestro cuarto, os despertáis, disminuida ya o disipada la embriaguez, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al ave, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle la hora que es; y el viento, la ola, la estrella, el ave, el reloj, os contestarán: «¡Es hora de emborracharse! Para no ser esclavos y mártires del Tiempo, embriagaos, embriagaos sin cesar. De vino, de poesía o de virtud; de lo que queráis.»

Charles baudelaire, "Le Spleen de Paris, Petits poèmes en prose".

Las pompas en ocasiones tardan en hacer su aparición,tienen que encontrar la dosis justa de jabón, pero al final siempre vuelan cumpliendo su promesa, Alquimista.
(P.S.:Pinchar en los enlaces, para que exploten, besos)

Olduvai dijo...

Hola Como pompas de jabón,

Estoy alucinado! que bonito y que apropiado para estos días mios. Te
agradezco mucho el texto, tan Feynman. Y lo generosa que eres conmigo en tu blog. Muchas gracias, de verdad.


Un beso como la nube de Oort,
Oldu